Todos los que nos dedicamos a la gestión en nuestro día a día, hemos notado que, desde hace algún tiempo nos movemos en un contexto impreciso, cambiante.
Es lo que ahora, los nuevos gurús llaman mundo VUCA.
VUCA: Volatility, Uncertainty, Complexity and Ambiguity o, lo que es mismo, Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad.
Este nuevo mundo en el que se mueven la empresa y su gestión, requiere de ciertas herramientas para poder sobrevivir y avanzar con éxito en la tarea. Estas herramientas son
Las organizaciones y las personas que las forman necesitan ahora agilidad para cambiar y reorientar la dirección del trabajo. Resultará útil revisar el talento necesario para acometer los nuevos retos que la empresa necesita, como punto de partida.

De nuevo, las personas. Determinar qué talento posee la organización, qué necesita realmente, y dónde están las carencias y los excesos. Tener todos los puestos claves bien cubiertos, tanto con elementos internos como externos, será vital para este nuevo enfoque.
Los líderes de las organizaciones deben asumir los puestos críticos, y para ellos será necesario
La empresa debe conocer en todo momento sus datos más relevantes
Poder medir, permite poder hacer los ajustes necesarios en el momento. Todo lo que puede medirse puede hacerse.
Es preciso focalizar la formación hacia:

Que un planteamiento sea sostenible, implica que debe cumplir ciertas pautas, como son
Y, como resumen, diremos que para abordar entornos VUCA con ciertas garantías debemos basarnos 2 pilares: el liderazgo como habilidad fundamental para el cambio y el desarrollo de métricas útiles y adaptadas a estos nuevos entornos.
Hemos encontrado esto en Facebook, en el muro de alguien cercano, y no queríamos dejar pasar la oportunidad de contarlo. Son esta, y actitudes como esta, las que forman parte de nuestro ADN, las que queremos, las que necesitamos provocar. Buscamos gente que con esta actitud. ¿Serás tú uno de nosotros?
«El poder del móvil…nos hace refugiarnos en un mundo de contactos,donde todos nuestros virtuamigos (esos que tenemos en Facebook, Twitter o Instagram, que nos siguen o seguimos y con los que no hemos hablado jamás) ven lo que hacemos y nos dan likes, retweets etc y se nos olvidan las personas reales, esas que se caen en un día de lluvia porque resbalan y están 15 minutos en la acera de una gran ciudad,en el suelo,esperando tan solo que alguien les ayude a levantarse o si no pueden al menos no les hagan sentir solos…
Que gran poder tiene el móvil que nos impide levantar la cabeza y ver que, a 5 metros, una persona mayor (todos llegaremos a ese estado) mira a su alrededor buscando complicidad.
Ni los vídeos que circulan por YouTube, Whatsapp, Instagram o cualquier red social me van a quitar de la mente la cara de esa señora mientras me acercaba a ayudarla, su expresión primero de terror pensando que la iba a ignorar, y luego de desahogo,de romper a llorar como ese niño que se cae y no llora hasta llegar a los brazos de su madre, al ver que, al menos para alguien, existe.
Me llevo 5 minutos de mi vida bajar desde casa a la acera donde estaba, como una náufraga, presa de la impotencia, esperando un barco que la sacara de aquella acera resbaladiza y le recogiera sus enseres esparcidos por el suelo.
Me habré perdido el último vídeo de Neymar en el mundial, a la selección volviendo a casa, un incendio en Australia o como lo está pasando un famoso en una isla….pero seguro que habré ganado un poquito de humanidad.»