procrastinación

25
Sep

10 reflexiones acerca de la procrastinación (II)

por Melisa Marzet (traducción de F. Arroyo)

Aquí está la segunda parte del artículo, espero que, una vez completado el artículo, os permita tener algunas ideas claras sobre esta situación, más frecuente de lo que sería de desear.

6. A los procrastinadores les encanta el auto-engaño.

Expresiones como ”Hoy no estoy de humor, mejor lo hago mañana” o “Trabajo mejor bajo presión” son simples excusas. Se las dicen a sí mismos y a todos los que están a su alrededor, para justificar su pereza, inactividad o resistencia a asumir la toma de decisiones importantes.

Otra forma de auto-engaño es la de afirmar que los procrastinadores son más creativos en los momentos difíciles. Pero esto es simplemente autosugestión. Es un modo de justificarse.

7. Un procrastinador está siempre en búsqueda activa de distracciones.

El que quiere, puede. Incluso en las situaciones más retorcidas. Chequear los e-mails es una de las opciones más comunes ya que no solo distrae de las cosas importantes, sino que ofrece una coartada perfecta a ojos del jefe.

8. No hay dos procrastinaciones iguales.

La procrastinación puede originarse de muchas formas. La gente pospone las cosas por distintas razones.

Según el italiano Dr. Ferrari, hay tres tipos fundamentales de procrastinadores, que son

  • Buscadores de aventuras. Estas personas lo posponen todo hasta el último momento, para poder sentir cierta euforia. Les gusta sentir su corazón latiendo a toda velocidad al saber que puede que no lleguen a tiempo, lo que supone una buena inyección de adrenalina en sangre.
  • Personas retraídas. Son aquellas que tienen miedo al fracaso o, incluso, miedo al éxito. Temen no poder hacer frente a una tarea asignada y miran constantemente a su alrededor. Difieren de la opinión de los demás y prefieren mantenerse ocultos a avanzar y cometer errores para poder mezclar las derrotas con victorias.
  • Personas irresponsables. En este caso, prolongan la toma de decisiones por miedo a asumir las consecuencias. Quien no acepta las decisiones no es responsable de nada.

9. La procrastinación es muy cara.

Los problemas de salud son también parte de ese coste. Y no es sólo posponer durante años la visita al dentista lo que genera ese alto coste.

Se trata del estrés constante. Por ejemplo, los estudiantes que siempre lo van dejando todo para la víspera del examen, son mucho más proclives a sufrir problemas digestivos, a padecer resfriados (debido a una reducción de sus defensas) y tiene problemas para dormir con más frecuencia que el resto.

10. Los procrastinadores pueden cambiar su comportamiento.

Sin embargo, este es un proceso que consume tiempo y energía. No se sienten cambios internos de repente y comienzan a hacerse las cosas en tiempo y forma. Estos cambios son complejos. Una terapia cognitivo-conductual bien estructurada, puede ser de ayuda. La opción de “Transfórmate tú mismo” solo es posible en casos de no abandono.

Si la situación se ha vuelto crónica, es necesario trabajar muy duro e invertir en ello. No hay duda de que los buenos psicoanalistas son caros. Pero si hay necesidad debe hacerse rápido. En ocasiones somos lentos a la hora de adoptar ciertas medidas y soluciones. Pero en ocasiones esto puede arruinarnos la vida. Y hacerle frente a uno mismo es realmente duro.

Una cosa es lidiar con tonterías y otra muy distinta es comenzar a aceptar decisiones importantes. Por ejemplo, estar a punto de mudarse a algún otro lugar, estar inmerso en un nuevo proyecto, empezar un negocio propio y cosas así. No es algo nimio. Estas decisiones cambiarán tu vida.

Cuanto más drásticos sean los cambios más duro será cuando estén a punto de producirse. A menudo, una conversación con un buen amigo o con un grupo de personas en una situación similar, puede ayudar. Sin embargo, en los casos más difíciles, será necesaria la ayuda de un profesional.

Acerca de la autora: Melisa Marzet sabe bien lo que es la procrastinación. Hubo un tiempo en el que no era capaz de hacer nada. No le apetecía hacer absolutamente nada. Lo único que deseaba era dormir y llorar. A medida que pasó el tiempo, consiguió recomponerse. Tomó la decisión de cambiar su vida, y lo hizo. Escribir la ayudó. Ahora disfruta mucho de su trabajo como escritora y está segura de que sus artículos pueden ayudar a otras personas que se encuentren en la misma situación y no sepan cómo salir de ella. Para conocer otros de sus trabajos puedes seguirla en http://royalediting.com/