Un título universitario ¿la mejor formación para encontrar trabajo?

Actualmente hay unos 200.000 jóvenes a punto de terminar sus estudios universitarios e incorporarse al ya abultado grupo de jóvenes titulados en busca de su primer trabajo “serio”. Jóvenes convencidos de que han hecho lo que debían hacer, de que han tomado las decisiones adecuadas para garantizarse un puesto de trabajo y que se unirán, en su mayoría, a los otros 600.000 que ya están en esa situación de búsqueda de empleo infructuosa.

¿A qué se deben estas cifras? ¿Qué es lo que ocurre? ¿En qué parte del proceso se están haciendo las cosas mal?

Las razones son variadas:

  1. Demasiados estudiantes universitarios en una sociedad cuya estructura laboral demanda otro tipo de formación y perfiles.
  2. Demasiadas titulaciones, mucha supuesta especialización y poca formación generalista de base.
  3. Demasiados centros en los que formarse a este nivel, dispersos  y con recursos limitados.
  4. Formación clásica, con contenidos clásicos y metodologías clásicas. Rígida en la impartición de contenidos y en la oferta de titulaciones.
  5. Contenidos formativos desajustados con respecto a las necesidades laborales.
  6. Desajuste total entre lo que la universidad enseña y lo que la empresa demanda.

Con un panorama así, las cosas se ponen cada vez más difíciles para esos jóvenes recién titulados.

Y mientras tanto, en las empresas se van definiendo nuevos puestos de trabajo, nuevas profesiones, para las que no existe una formación universitaria adecuada, para las que hay que formarse en centros alternativos para poder conseguir los conocimientos y la herramientas necesarias para poder desarrollar las tareas productivas requeridas.

Las empresas de hoy demandan jóvenes con formación, pero en áreas que  no coinciden con lo que se enseña en la universidad. Requieren, además, profesionales con habilidades sociales y profesionales, con actitud resuelta, con capacidad para la creatividad y con receptividad a los cambios, características todas ellas casi diametralmente opuestas a las que se practican en el entorno universitario.

Los jóvenes universitarios de hoy necesitan un apoyo adicional para poder estar en situación de competir con éxito en el mercado de trabajo, para conseguir un trabajo profesional de altas capacidades y alto desarrollo y deben estar preparados académica y mentalmente para trabajar ene el nuevo contexto.

La situación es critica, sin exagerar. Sirva de ejemplo la experiencia de uno de mis recientes alumnos, ingeniero industrial, que se acaba de incorporar a un nuevo puesto en una empresa tecnológica. El primer día de trabajo su jefe inmediato le dio el siguiente consejo: “Olvida todo lo que has aprendido en la carrera, aquí no lo vas a necesitar. Prepárate para aprender cada día cosas nuevas en áreas que no has visto hasta ahora, necesitamos gente con capacidad de aprender y de actualizarse constantemente, no vas a dejar de formarte, pero ahora la forma y los contenidos serán diferentes”

Buscamos gente con mente abierta y preparada para afrontar los nuevos tiempos, porque es lo que las empresas necesitan. ¿Eres tú uno de ellos?

 

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